Disminución de legisladores
Una de las promesas que los partidos políticos no han cumplido a los ciudadanos es la reducción del número de senadores y diputados federales. Ello pese a que en la actual Legislatura (2015-2018) se han presentado más de 20 iniciativas para restar el número de curules. Asimismo, diferentes líderes de partidos políticos expresaron su voluntad para que se llevará a la agenda política la propuesta para disminuir el número de legisladores desde inicios de 2017.
Sin embargo, estas ideas únicamente fueron buenas intenciones y faltó un compromiso real para concretarlo. Lamentablemente, si hoy estas propuestas fuesen aprobadas no habría un cambio en el total de legisladores hasta 2021 en el caso de los diputados y 2024 en la Cámara alta, debido a que el proceso electoral está en marcha.
El no haber llevado a los plenos la discusión acerca de eliminar un determinado porcentaje de diputados y senadores es una irresponsabilidad ante la situación de emergencia que vive el país, por los acontecimientos naturales que nos perjudicaron en 2017, como sismos y huracanes. Además, ante los vaivenes económicos y la situación de pobreza y desigualdad que vive la población, es necesario hacer esfuerzos de austeridad, a fin de tener un gobierno eficiente y funcional con pocos recursos.
Un estudio realizado por el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República señaló que en México existe un legislador federal (diputado o senador) por cada 190 mil 336 habitantes. Este promedio es superior al de naciones como Brasil (334 mil 193), China (458 mil 591), Estados Unidos (606 mil 289) o la India (un millón 612 mil 291). Por tanto, es posible hacer un cambio sin afectar sustancialmente el trabajo que se realiza desde el Congreso.
En los últimos años hemos visto experiencias en nuestro propio país de que este cambio es posible. El caso más emblemático fue la reducción realizada por el Congreso del estado de Tlaxcala al aprobar la reforma que permitió pasar de 32 a 25 senadores a finales de 2016. En este recinto la discusión llevo más de un año debido a diferentes propuestas, pero con un resultado concreto.
También el Congreso de Morelos permitió avanzar en esta discusión de forma positiva, y en los próximos comicios que se celebrarán en julio de este año. En dicho caso, el Pleno aprobó la reducción de 30 a 20 diputados a partir de 2018, con elementos adicionales como la paridad de género y la redistritación, así como una nueva asignación de plurinominales y distritos electorales.
En tanto, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal realizó un cambio a fin de que en las próximas elecciones sea igual el número de diputados locales por mayoría que de representación proporcional. Si bien en este ejemplo no hubo una disminución de curules, si hay una redistribución que permite un mejor equilibrio con los resultados electorales y una mayor pluralidad, evitando que exista una sobrerrepresentación de la fuerza dominante.
Por tanto, la propuesta para disminuir el número de diputados y senadores debe ser ordenada a fin de evitar dar mayor presupuesto a los partidos. Si a alguien no le gusta esta idea es precisamente a los partidos, que quieren tener más recursos y poder. Sin embargo, esta propuesta será apoyada por la ciudadanía.
*Senador por Yucatán. Secretario del Comité Directivo del Instituto Belisario Domínguez, Secretario de la Comisión Bicameral del Canal del Congreso e integrante de las comisiones de Relaciones Exteriores Asia-Pacífico, Juventud y Deporte, Turismo, así como de Reforma Agraria.
Aumento de la corrupción en México
La organización Transparencia Internacional recientemente dio a conocer la medición de Índice Global de Corrupción para el año 2017. México volvió a caer una vez más para ubicarse en el penoso lugar 135 de 180 países evaluados. Nuestro país obtuvo 29 unidades, quedando muy rezagado del promedio mundial que es de 43.
La medición de 2017 mostró que México tiene una evaluación similar a la registrada por países como República Dominicana, Honduras, Paraguay, Rusia, Bangladesh, Papua Nueva Guinea, Bangladesh, Guatemala, entre otros.
Los países con mejores calificaciones en la lucha contra la corrupción son: Nueva Zelanda (89), Dinamarca (88) Finlandia (85), Noruega (85), Suiza (85), Suecia (84), y Singapur (84).
En contraparte, los países considerados más corruptos son Sudán (16), Yemen (16), Afganistán (15), Siria (14) y Somalia (9). Lamentablemente, México está más cerca de los últimos lugares.
A escala continental, el promedio fue de 44 puntos, un poco mayor que el alcanzado en todo el mundo, lo cual también pone a México en una posición incómoda. Los mejores promedios del continente se lograron en Canadá (85), Estados Unidos (75), Uruguay (70) y Chile (67).
En comparación, los peores resultados en la región se dieron precisamente en México (29), Honduras (29), República Dominicana (29), Paraguay (29), Guatemala (28), Nicaragua (26), Haití (22) y Venezuela (18).
La corrupción además de desincentivar las inversiones reduce la competitividad del país. También inhibe la rendición de cuentas, el acceso a la información pública y la transparencia, lo que mina la confianza de los ciudadanos y empobrece a los países.
Es muy triste ver que 32 países de África están mejor evaluados que México, lo que demuestra el fracaso del sistema nacional anticorrupción, las deficiencias de la Secretaría de la Función Pública o la impunidad que gozan los ex gobernadores, entre otros elementos.
El fracaso en la lucha contra la corrupción ha sido por la falta de voluntad para realizar esfuerzos serios en la materia, sobre todo por parte de la administración encabezada por Enrique Peña Nieto.
México está en deuda con su población y es humillante que el gobierno no reaccione ante este cáncer social. Es claro que el actual gobierno no atenderá el problema, pero ojo: el electorado lo tomará en cuenta en las próximas elecciones.
Senador del Pan por Yucatán