• México ante los feminicidios

    Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportan que de los 46.5 millones de mujeres de 15 años y más que hay en el país, 66% ha enfrentado violencia de género. Además, en 2016 se registró el asesinato de dos mil 813 mujeres (el más alto registrado en los últimos 27 años, por encima de los registrados en 2011 y 2012). Esto representa un promedio de ocho mujeres asesinadas diariamente durante 2016.

    El fenómeno del feminicidio en México tiene como referente los lamentables hechos ocurridos en Ciudad Juárez,donde a principios de la década de los 90 la violencia de género tuvo efectos internacionales pues desencadenó un movimiento global a favor de las mujeres.

    Expertas en el tema de violencia de género manifiestan que la subordinación de la mujer es considerada como uno de los motivos del incremento de feminicidios y que siguen existiendo prácticas sexistas y misóginas, debido a que los roles y actividades de la mujer siempre se han considerado inferiores a los del sexo masculino. Todo esto se agrava por la desigualdad de género en lo social, económico, político y cultural.

    Según el INEGI, entre 2014 y 2016 las entidades que presentan las tasas más altas en homicidios de mujeres son Baja California, Colima, Chihuahua, Guerrero, Estado de México, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Sinaloa, Tamaulipas y Zacatecas aunque cada estado presenta diferencias respecto de su contexto, la afectación en toda la república mexicana es muy similar desde hace tiempo.

    Olga Nelly Estrada, especialista en estudios de género de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), expuso que en nuestro país no existen albergues para mujeres víctimas de violencia, ni personal capacitado en perspectiva de género, por lo que entre los países de América Latina, México ocupa el primer lugar en número de feminicidios.

    Hay quienes aconsejan que se aborde de forma integral este fenómeno, contemplando una perspectiva que vincule la violencia de género con la violencia social y estructural, para identificar las distintas formas de violencia contra las mujeres, esto sin dejar de abordar de manera frontal la violencia de pareja o familiar. Un enfoque más amplio e integral, permitiría además, atender a todos los tipos de violencia.

    Como parte de este tema la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), reveló en una investigación que menos del 20% de los asesinatos violentos contra mujeres en México son reconocidos como feminicidios. Esto nos remite a tomar el tema de la violencia de género como una prioridad para todos los niveles de gobierno, por lo que es necesario capacitar autoridades y cuerpos policiacos a fin de contar con estrategias de combate a delitos con perspectiva de género.

    El principal reto para México es la creación de una cultura contra la violencia de género, donde la denuncia sea una práctica cotidiana tanto en hombres como mujeres, sobre todo, teniendo la firme intención de que estas cifras tan lamentables sobre feminicidios se reviertan en el corto plazo. Estaremos atentos desde el Senado para impulsar y apoyar cualquier iniciativa que fomente la protección y defensa de nuestras mujeres mexicanas.

    Senador del PAN por Yucatán

    *Publicado por El Sol de México (5 de Diciembre de 2017)

  • ¿Viraje a la derecha?

    En los últimos años, los partidos de derecha han recobrado poder en el entorno político europeo y americano. Su influencia se refleja en las agendas que logran concretar, la mayoría de ellas con tintes nacionalistas. Por ello, los resultados electorales tanto en Europa como en América han situado este fenómeno de nuevo en la agenda mediática.

    Si bien la derecha siempre ha recibido atención de los medios, la percepción de que ha avanzado en gran parte del planeta por las sonadas victorias en Estados Unidos, Dinamarca, Italia y Reino Unido, ha generado una enorme atención y ha abierto todo tipo de interrogantes sobre los motivos y consecuencias de ese éxito.

    El viraje a la derecha también se ha hecho presente en Sudamérica, por ejemplo, con el triunfo del centro derechista Mauricio Macri. Por otro lado, algunos opinan que la extrema derecha podría ser gobierno en Brasil, donde el diputado y exmilitar Jair Bolsonaro es uno de los políticos más populares. Tiene 20% de las intenciones de voto para las elecciones de 2018, detrás de Lula, pero con ventaja sobre los demás candidatos.

    Bolsonaro no sólo defiende la dictadura militar, sino que considera la tortura como una práctica legítima, defiende la pena de muerte y rechaza las cuotas para afrobrasileños en las universidades. Así, pese a una tradición política sudamericana que se opone a la derechización política, estos eventos demuestran que existe un viraje a la derecha en el escenario político mundial.

    Otro ejemplo sudamericano lo encontramos en Chile, donde la derecha se hizo presente en las elecciones del pasado 19 de noviembre, pues de la mano de Sebastián Piñera acaricia el regreso al poder. Piñera ha obtenido 36.6% de los votos, mientras que el aspirante oficialista Alejandro Guillier obtuvo 22.6%.

    De esta forma, la segunda vuelta, que se celebrará el 17 de diciembre, enfrentará al candidato de derecha: Sebastián Piñera, el tercer hombre más rico del país y al candidato de la izquierda, Alejandro Guillier, con una experiencia de cuatro años como senador. Por lo tanto, en Chile podría gobernar de nuevo un partido de derecha.

    En virtud de ello, podríamos estar frente a un declive de los gobiernos de izquierda. Las convulsiones económicas, sociales y políticas los han afectado. Aunque existen países, como Venezuela, Bolivia y Ecuador, donde todavía se imponen expresiones de izquierda, no sería de extrañar que aún en ellos ocurrieran cambios congruentes con el viraje a la derecha.

    A mi entender, existen tres elementos que explican este viraje. El primero son las victorias electorales de la derecha. El hecho de ganar es una muestra de fuerza frente al electorado y el resto de formaciones políticas, por lo que se abren nuevas oportunidades para toda la derecha a nivel mundial.

    En segundo lugar, las crisis económicas parecen incidir en el éxito de la derecha. Mientras la economía seguía creciendo poco se hablaba de otros temas sociales. La atención de los medios se concentraba en el empleo y el consumo, pero con la crisis económica, resurgieron los escándalos de corrupción y pobreza.

    Finalmente, el tercer elemento es la voluntad de los partidos de derecha a coordinarse con otras fuerzas políticas y ser más efectivos a la hora de influir en la agenda política. En este sentido, destacan las alianzas europeas como el Frente Nacional francés, el Partido de la Libertad austriaco y la Liga Norte italiana.

    Veremos, en diciembre próximo, si esta coordinación se concreta en Chile con un apoyo de los simpatizantes de José Antonio Kast para Sebastián Piñera. Pero todo puede ocurrir, pues Chile, como España, Alemania o Argentina, ha entrado en una fase de inestabilidad política, donde se rompen las viejas lealtades y surgen nuevas configuraciones políticas. En México, debemos estar atentos a todas estas experiencias, pues el año que viene, es un año de definiciones.

    *SECRETARIO DE LA COMISIÓN DE RELACIONES EXTERIORES ASIA-PACÍFICO

    *Publicado por la Revista Siempre (25 de Noviembre de 2017)