• Efectos negativos del aumento a los combustibles

    La liberación de los precios de las gasolinas, de acuerdo con la oferta y demanda, tenía como propósito la competencia entre los diferentes expendedores de combustibles. Ello con el fin de alentar la competencia y que llegarán al país nuevas compañías que invirtieran y crearan empleos. Sin embargo, desde inicio de año los costos de estos combustibles se han incrementado hasta 9%. Hoy los consumidores pagamos un peso más por litro, sin que las autoridades den una explicación convincente al ciudadano.

    Este proceso inflacionario ha afectado a la economía nacional, pues se registró una tasa de inflación anual de 5.5% al mes de enero, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Estos datos no son sólo números, sino simbolizan el sufrimiento y angustia de madres y padres de familia, trabajadores, estudiantes, adultos mayores y, en general, de toda la sociedad, pues ahora debemos realizar verdaderos milagros y esfuerzos de austeridad para poder salir adelante con los gastos familiares.

    Estamos frente a una pauperización de las condiciones de vida de los mexicanos, por lo que hay mayor riesgo de caer en situación de pobreza. Y todo ello, como lo he señalado con anterioridad, es consecuencia de la reforma energética. Si bien la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en noviembre de 2017, advirtió que con la liberalización de gasolinas no se permitirían alzas abruptas en el precio de estos hidrocarburos, lo cierto es que en la Ciudad de México el litro de premium está cerca de 20 pesos y la magna en 18.

    Cabe destacar que los costos por litro de estos energéticos incluyen un subsidio por parte de la SHCP, lo que reduce el impacto negativo tanto para el consumidor como para la inflación. Sin embargo, debido a la vinculación con los precios de hidrocarburos en Estados Unidos, este estímulo que ofrece la Secretaría implica una caída en la recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), por lo que a un mayor precio del combustible la dependencia deja de captar recursos para inyectar apoyos, lo que merma los recursos públicos y puede afectar a otros sectores sociales.

    En ese sentido, la reforma energética sólo será exitosa si trae beneficios concretos a la población, como la posibilidad de elegir el menor precio por litro de combustible en su zona de residencia. Es necesario que dependencias, como la Secretaría de Economía o la Procuraduría Federal del Consumidor, vigilen que sea la ley de la oferta y demanda las que influyan en el costo del producto e impedir abusos por parte de los comerciantes de hidrocarburos.

    Es necesario garantizar costos competitivos para los consumidores a fin de cuidar la economía de las familias y de los usuarios de transporte público. El gobierno tiene que garantizar la movilidad y el desarrollo del mercado interno.

    Senador por el PAN

    *Publicado por El Sol de México (14 de Febrero de 2018)

  • Gobernadores corruptos: ¡nunca más!

    La corrupción es uno de los problemas más importantes que enfrentamos los mexicanos. Estas conductas ilícitas se pueden dar tanto en el ámbito privado como en el público. Sin embargo, la lupa ciudadana está puesta en los funcionarios públicos, pues en ello los ciudadanos han depositado su confianza para tomar las decisiones que deben transformar al país.

     En ese sentido, existe un malestar de la sociedad por todos los gobernadores corruptos que hemos tenido en los últimos años. Como nunca en la historia de nuestro país una cantidad tan alta de funcionarios de estos niveles están en la cárcel, bajo proceso penal o con acusaciones de irregularidades durante su administración. La impunidad que acompaña estos eventos exacerba el enojo social.

    Nombres hay muchos, desde los que hoy están o han estado en la cárcel como Roberto Borge, Mario Villanueva, Guillermo Padrés, Javier Duarte, Flavino Ríos, Tomás Yarrington, Eugenio Hernández, Andrés Granier y Jesús Reyna.

    Sin embargo, hay otros que son investigados o enfrentan un proceso legal, entre ellos se encuentran César Duarte, Rodrigo Medina, Luis Armando Reynoso, Mario Anguiano y Marcos Covarrubias.

    Pero no son los únicos, ya que hay exgobernadores que han sido señalados por probables anomalías como Roberto Sandoval, Marcelo Ebrard, Gabino Cue, Fidel Herrera, Egidio Torre, los hermanos Rubén y Humberto Moreira, Miguel Alonso Reyes, Jorge Herrera, Fernando Toranzo; entre otros.

    El cargo de gobernador era respetado y honorable, pero dada la actuación de estos funcionarios públicos, el pueblo de México desconfía cada vez más de quienes deberían realizar sus labores con honestidad, honradez y transparencia. Ante tantos casos de irresponsabilidad, impunidad y acusaciones, los gobernadores se han transformado en un sinónimo de corrupción e ineficiencia.

    Es necesario dignificar las actividades de todos los gobernantes electos por los ciudadanos a fin de devolver el prestigio a ese cargo público. En las próximas elecciones se renovarán las gubernaturas de Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán; así como la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

    Será importante que estemos atentos a la rendición de cuentas y la evaluación de las actividades de las administraciones salientes. Asimismo, las Auditorias Superiores de los estados deben detectar posibles anomalías y dar aviso a las autoridades en caso de algún acto ilícito.

    Es hora de fortalecer los valores que nos permitan tener gobernadores más transparentes, honestos, que brinden acceso a la información pública y que se encuentren ajenos a casos de corrupción.

    Senador por el PAN

    *Publicado por El Sol de México (8 de Febrero de 2018)