• Impuesto al turismo

    En varias partes del país se ha propuesto una especie de impuesto turístico. Lo recaudado sería para frenar la inseguridad o bien para que los turistas contribuyan a pagar el costo de su presencia en los destinos turísticos por el uso de servicios públicos o por sus efectos sobre el medio ambiente.

    Baja California y Quintana Roo ya han anunciado la aplicación de gravámenes de este tipo. Ahora bien, la implantación de este tipo de cargas tiene que calcularse con mesura y rigor, para que no produzca un efecto dañino para la actividad turística. No es recomendable poner impuestos sin calcular su efecto.

    Por ejemplo, en Quintana Roo se anunció que se está analizando un plan piloto para el cobro de un impuesto de 20 dólares al turista por uso de infraestructura. Éste serviría para financiar el programa de recuperación de playas y dotar de mejor seguridad a la industria turística. Por otro lado, en Baja California Sur se anunció un impuesto de 350 pesos al turista que ingrese vía aérea, mismo que desató el rechazo de la industria turística de esa entidad.

    El impuesto turístico es una figura tributaria consolidada en muchas ciudades, con la característica de tratarse de destinos con gran atractivo turístico, cultural, histórico o arquitectónico. Más que a regiones, el impuesto se asocia a ciudades con atractivos únicos, que exigen mantenimientos específicos. Sin embargo, no siempre esa finalidad es del todo transparente y a veces se destina dicho recurso a corregir el déficit de financiamiento de otros servicios públicos.

    Es evidente que si graváramos todos los viajes y pernoctaciones de los turistas, aunque fuera a una tasa mínima, se obtendrían importantes recursos. En estos momentos, cuando es urgente aumentar los ingresos de las arcas públicas, acudir a nuevas fuentes de ingresos parece una idea formidable.

    Sin embargo, hay que entender que un impuesto al turismo puede ser negativo por varios motivos. En primer lugar, puede afectar no solo al turista extranjero sino también al nacional, pues los aviones y los hoteles los usan ambos tipos de turistas. Por otro lado, y quizá mucho más importante, con nuevos impuestos puede haber una pérdida de la competitividad turística del país, pues los turistas pudieran preferir otros destinos.

    En este contexto, cabría preguntarse si lo más adecuado es tratar de exprimir el Sector Turístico con planteamientos puramente tácticos, con la única finalidad clara de aumentar la recaudación con objetivos inconcretos, o si, por el contrario, resulta más sostenible y rentable en términos socioeconómicos, establecer un nuevo marco normativo viable y proporcionado a las nuevas realidades sociales de oferta y actores turísticos.

    Un marco competitivo y más equitativo, que asegure los mismos derechos para todos los consumidores, que limite las externalidades negativas y contribuya fiscalmente al mantenimiento de los servicios públicos. Sin duda, esta segunda opción se muestra más atractiva desde un planteamiento no solo de equidad, sino desde un punto de vista de eficiencia en la gestión turística.

    *Senador por Yucatán. Secretario del Comité Directivo del Instituto “Belisario Domínguez”, secretario de la Comisión Bicameral del Canal del Congreso e integrante de las Comisiones de Relaciones Exteriores Asia-Pacífico, Juventud y Deporte, Turismo, así como de Reforma Agraria.

    *Publicado en El Sol de México [2017, agosto 1]

  • Suicidio en México

    Los suicidios en México presentan una tendencia creciente. Entre los años 2000 y 2014 la tasa de suicidios aumentó de 3.5 a 5.2 por cada 100 mil habitantes, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

    Así, este problema se coloca como la decimoquinta causa de muerte a nivel nacional. Considerando sólo los suicidios registrados en 2014, 80.2% fueron consumados por hombres y 19.8% por mujeres; lo que significa que ocurren cuatro casos en hombres por uno de mujer.

    Entre las causas más frecuentes de suicidio se encuentran: problemas afectivos, conflictos de personalidad, existenciales y trastornos mentales, así como dificultades económicas y enfermedades crónicas.

    Respecto a su situación conyugal 47.8% de quienes cometieron suicidio eran casados, pero también un dato relevante fue que 32.3% de la población que cometió suicidio se encontraba en situación de desempleo.

    De hecho, la condición de actividad laboral es una característica que varía entre el género masculino y femenino, ya que la mayoría de las mujeres que se suicidaron no trabajaba (70.9%), en tanto, la mayor parte de los hombres que se suicidó sí trabajaba (73.4%).

    El comportamiento de los suicidios por entidad federativa muestra que Campeche (10.2), Aguascalientes (8.6), Chihuahua (8.4) y Yucatán (8.4), son las entidades que presentan mayor tasa de suicidios por cada 100 mil habitantes. En tanto que Oaxaca (3.4), Morelos (2.8), y Guerrero (2.1), presentan las tasas más bajas.

    El hecho de que este problema sea recurrente en la población joven llama la atención, ya que las muertes por suicidio se presentan mayormente en jóvenesde 15 a 29 años, cuatro de cada diez (40.2%) formaban parte de este grupo poblacional.

    Especialistas en el tema dan los siguientes consejos para prevenir conductas suicidas de adolescentes: escuchar a los jóvenes; no ignorar sus amenazas de suicidio; buscar ayuda profesional si esta conducta es recurrente; identificar las caudas de sus miedos o frustraciones; animarlos a no aislarse, ni de los amigos ni de la familia y recomendar que practiquen algún deporte.

    Las cifras sobre este fenómeno son preocupantes, por ello es importante considerar las necesidades de la población en materia de salud mental, creando oportunidades de desarrollo integral para prevenir más casos de suicidio.

    Algunos psiquiatras definen al suicidio como una forma desesperada de decir algo y es considerado un grito de ayuda, por lo que se debe cambiar la percepción que se tiene de este fenómeno, pues ya es un problema de salud pública.

    Como senador, el mes pasado solicité mediante un Punto de Acuerdo al gobierno del estado de Yucatán y a la Secretaría de Salud federal la implementación de acciones para disminuir los suicidios en esa entidad federativa, así como llevar a cabo estudios para identificar las causas de suicidio entre niños y jóvenes. Seguiremos trabajando en ese sentido.

    *Publicado en el Sol de México [2017, julio 26]