• Razones para reflexionar y trabajar: Los niños mexicanos*

    Según el Consejo Nacional de Población, a mediados de este año la población mexicana con menos de 18 años de edad será 40 millones 164 mil, esto es, 33% del total nacional. De ellos, 11 millones serán menores a 5 años; cerca de 16 millones tendrán entre 5 y 11 años y 13.5 millones estarán entre los 12 y los 17 años de edad.

    Datos de Coneval y Unicef, recopilados por investigadores del Instituto Belisario Domínguez del Senado, indican que en 2012 cerca de 54% de los menores de 17 años se encontraba en situación de pobreza y, de ellos, 12% en pobreza extrema. El porcentaje de infantes en condiciones de pobreza supera al de la población mayor a 18 años, que en 2012 fue 43.3%.

    La situación más dramática ocurre entre la infancia indígena; según Coneval y Unicef en 2012 78.5% de los niños y adolescentes indígenas se encontraban en situación de pobreza y 33.4% sufría pobreza extrema. Cerca de 90% de los niños indígenas viven en hogares que perciben ingresos per cápita por debajo de la línea de bienestar y 48.5% por debajo a la línea de bienestar mínimo.

    En 2012 las entidades federativas que cuentan con los porcentajes más altos de pobreza infantil fueron Chiapas, con 81%; Guerrero, con 77%; y Puebla (con 73%). Los estados con la proporción más baja fueron Nuevo León, Coahuila, y Baja California Sur, pues el porcentaje de niños en pobreza osciló alrededor de 30% y el de pobreza extrema fue menor a 5%.

    No todas son malas noticias. La legislación nacional, los compromisos internacionales asumidos por México y algunas políticas públicas han mejorado aspectos de la vida de las y los niños.

    En 1990 México ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño; el primer instrumento internacional que estableció obligaciones de los estados parte para proteger los derechos de supervivencia, desarrollo, educación, protección y participación. Además, definió principios sobre la manera en la que se deben llevar a cabo las acciones políticas, legislativas, institucionales y de la sociedad en general para garantizar los derechos de la infancia.

    En 2000 México, junto con 188 naciones miembros de la Organización de Naciones Unidas definieron 8 objetivos a lograr para 2015. México ha logrado avances en metas específicas para los niños en 4 de los Objetivos: en 2012 disminuyó de 10.8% a 2.8% la proporción de niños con bajo peso; consiguió 100% de matriculación en la enseñanza primaria; alcanzó 96.4% de niños que culminan la primaria; se consiguió aumentar la razón de niñas frente a niños en la enseñanza secundaria y estamos cerca de alcanzar la misma meta en la enseñanza primaria; se consiguió reducir la mortalidad infantil por enfermedades respiratorias y diarreicas antes del plazo establecido en los Objetivos del Milenio; y se lleva un avance relevante en materia de vacunación (87% de los niños reciben vacunas contra el sarampión y 86.5% un esquema completo de vacunación, aunque las metas definidas en los Objetivos son 95% para 2015).

    De acuerdo con el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (Unicef) los elementos mínimos para que exista un sistema integral de protección a la infancia son: legislación adecuada; instituciones coordinadoras; protección de las garantías por sector, sistema y subsistema (rangos de edad, educación, salud, desarrollo social, asistencia social, justicia, economía, seguridad pública, protección); un plan nacional para salvaguardar los derechos de la infancia y la adolescencia; instituciones y mecanismos independientes para la defensa de los derechos humanos; corresponsabilidad de los gobiernos locales, presupuesto, sistemas de supervisión y monitoreo; y responsabilidad de los gobiernos locales.

    Según Unicef México ha tenido algunos avances importantes, pro­ducto de diversas reformas constitucionales, de la emisión de la Ley para la Protección de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes en el año 2000 y de leyes homólogas a nivel local. Sin embargo, aclara la institución, el marco normativo ha carecido de una aplicación efectiva tanto en el nivel nacional como en el local. Añade que se requieren instituciones específicas para atender y proteger los derechos de la infancia y la adolescencia; que hace falta definir a qué entidad le corresponde ejercer la coordi­nación en la materia; que deben definirse compromisos de gasto público; y la distribución de funciones y competencias de la Federación, las entidades federativas y los munici­pios.

    Hace unos días, en el marco del día del niño, la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope) estimó que la derrama económica en el DF como consecuencia de la celebración sería de 426 millones de pesos. Según Canacope, el presupuesto mínimo para celebrar ya sea con un paseo, un regalo o una comida, sería de 250 pesos por niña o niño, pero con obvias variaciones según las posibilidades económicas familiares.

    Mejor haríamos todos, autoridades, gobiernos, legisladores y sociedad comprometiéndonos con participar, de manera activa, en avanzar en las condiciones de bienestar, desarrollo, futuro y felicidad de nuestros niños. ¡Todos podemos hacer algo!

    Felicidades a todas y todos los niños de México.

    * Publicado en El Sol de México [mayo 4, 2015]

    Foto: conapo.gob.mx

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